Título: Nosotros después de las doce.
Autor: Laia Soler.
Género: Romance, drama, fantasía.
Fecha de publicación original: 04 de abril del 2016.
Editorial: Puck - Latidos.
N° de páginas: 315.
Saga o trilogía: Autoconclusivo.
La víspera de San Juan, la noche más mágica del año, la mejor amiga de Aurora, Erin, regresa a Valira después de dos años de ausencia. Y con ella ha vuelto Teo, su hermano mellizo, cuya presencia Aurora prefiere evitar. Pero Aurora pronto descubre que el Teo que tiene delante no se parece al chico que recuerda. Y cuando el más poderoso de los sentimientos asoma entre los dos, cae sobre Aurora una sombra de dudas cuyo origen no se puede explicar. ¿O sí?
Nos encontramos en un pueblo recóndito, con los típicos habitantes que se conocen de toda la vida. Este lugar como ambientación de la historia es perfecto, porque está lleno de antigüedad, magia, fantasía. Es muy acogedor y lleno de melancolía. Son de aquellos lugares difíciles de olvidar, por el significado que guardan.
Entre sus calles creció Aurora, nuestra protagonista. Una chica con nombre de princesa, supuestamente. Pierde la fe en su vida debido a que, con el tiempo, descubrió que esto no era tan verdadero como se imaginaba. Ahí nació su gran aversión hacia los cuentos de hadas.
Su día a día es medianamente cotidiano, como siempre, sin mucha emoción más que la bienvenida de los turistas deseosos por empaparse con las leyendas del lugar. Su abuelo es el encargado del carrusel, y hace poco tiempo sufrió de una decaída, por lo cual Aurora intenta acompañarlo todo lo que puede. Pero, de repente, se encuentra cara a cara con la que era su mejor amiga, Erin, y su hermano mellizo, Teo, quienes se habían ido hace tiempo. Desde entonces, su carrusel comienza a moverse.
Aurora se alegra de que Erin haya interrumpido su vida de nuevo, pero también es consciente de que no son las mismas personas que antes. Tampoco Teo es el chico mala onda que recordaba.
Además, su grupo de amigos aprovechan para festejar y compartir sus tradiciones antes de decidir qué hacer con su vida; algunos irán a estudiar a las universidades de afuera, otros se quedarán trabajando en el pueblo, y muchos aún están por decidirse…
Antes de que llegue esta inevitable separación, Aurora va a intentar descubrir qué es lo que siente exactamente por Teo y sus amigos. Va a intentar cuidar a su abuelo todo lo posible y… Va a intentar recuperar lo que le falta.
Es un libro que te lo recomiendo muchísimo. La narración no es descabelladamente complicada, y es más, está escrito de una forma muy delicada y precisa. Tira unas frases hermosas y todo está muy bien planeado. Pasa lo que tiene que pasar en el momento justo. Te mantiene atrapado en sus letras maravillosas, en sus páginas encantadoras.
Los personajes están muy bien armados. El romance endulza cada momento como una caricia. Y, además, trata temas muy interesantes, introduciéndolas en la trama de a poco.
El mensaje de la autora se transmite de la mejor forma, con unas lecciones de vida que te enamoran, y todo plasmado en este fantástico libro.
Nadie es perfecto. Todos pasamos por malas experiencias y en algún momento necesitamos la ayuda de los demás para volver a levantarnos. Crecemos como seres humanos luego de tropezarnos una y otra vez con la misma piedra, hasta que aprendés a superarla. Así, vamos formando lo que somos. Es por eso que, aunque sea más fácil olvidar, no lo hacemos, porque ese mal recuerdo es el que nos impulsa a levantarnos.
En esta ocasión, voy a hablar sólo un poco sobre lo que me pareció y no sobre cada personaje individualmente. Va a ser todo un lío, pero qué se yo, me sale así. (?)
Teo es un artista inteligente y talentoso, que se desahoga por medio de sus trazos y manchas. Es un chico divertido, pícaro, pero también es bastante listo y sabio, con el que podés quedarte hablando durante horas enteras sin darte cuenta.
El amor que tiene por su hermana es bello. Se preocupa mucho por ella y está al pendiente para que no termine lastimada. Cuando se fueron del pueblo a la ciudad, los dos sufrieron de los cambios tanto buenos como malos que aquello les dio, pero la que resultó más afectada fue Erin, que no supo manejarlo y decayó lentamente. No voy a decir mucho más, porque luego lo van a leer ustedes mismos en el libro, pero es un tema delicado y yo me sentí muy identificada con Teo, porque cuando alguien cercano a vos se encuentra en un estado de depresión, la situación afecta a todas las personas que lo rodean. El ambiente cambia, las actitudes cambian, los pensamientos cambian, estás más alerta a ciertas cosas, otras ya se convierten en tu día a día y la esperanza decae. No es fácil.
Lo último que voy a decir es una reflexión acerca de la relación entre Aurora y Teo.
El amor que se puede sentir por otra persona es increíble. Es el mejor sentimiento del mundo, ya sea de pareja, de familia o de amigos. Sentir que tenés ese lazo, ese vínculo con otra persona es algo inigualable y especial, algo que se tiene que cuidar, proteger y mimar mucho. Pero todos cometemos errores alguna vez, banales o que sobrepasan ciertos límites, y sin pensar lastimamos a nuestros seres queridos. Hay que superar esos obstáculos para mantener viva la relación. Ahí es cuando sacás todas las fuerzas que tenés para remediarlo, para curarlo, para repararlo, para volver a dar amor. El perdón es la curita que nos ponen sobre la herida, es el dedo que nos limpian la lágrima, el abrazo que contienen nuestras inseguridades, el beso que cesa el dolor, el bálsamo de nuestro corazón. Porque siempre tenemos una oportunidad.
No olvidemos los malos recuerdos, aprendamos de nuestros errores y sigamos adelante.





No hay comentarios:
Publicar un comentario