Título: "Bienvenida".
Tipo de escrito: Microrrelato.
Fecha: 2018.
Una mujer está sentada sola en el living de su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo, todos los seres han muerto. Golpean la puerta.
Su corazón siente el peligro y comienza a latir a una velocidad de vértigo. Las facciones afiladas de la fémina se tornan preocupadas, como si supiera que lo que venía no era algo precisamente bueno. Sus ojos cafés se dirigieron hacia la puerta cuando, otra vez, se escucharon unos golpes secos contra esta, rasgando la capa de silencio que cubría la casa. Tragó saliva, sintiendo cómo el nerviosismo iba subiendo por su cuerpo. Se levantó de la pequeña silla tambaleando debido a la poca fuerza que poseían sus piernas, y caminó hacia la entrada.
Su mente se vio asediada por una tormenta de pensamientos y dudas. ¿Quién podría ser? Hace mucho tiempo había dejado de ver a otros seres humanos como ella. Había pasado tanto que no tenía forma de contar los días, las semanas, los años. El calor que tanto la acobijaba en el pasado la había abandonado. Ya no recordaba las sonrisas de los que la habían cuidado y las miradas que se habían encontrado con sus ojos. Ni siquiera podía recordar cuál era el sonido de su propia voz, ya que no había nadie con quién hablar.
Cada paso que daba hacia aquél ruido que interrumpía el incesante manto de quietud le costaba mucho esfuerzo, como si ya hubiera olvidado cómo caminar. Su respiración la traicionó y empezó a quitarle el aliento, sabiendo de antemano lo mucho que le afectaba este único hecho. Podía ver claramente la destrucción de la calma dentro de una vida diaria sin altos ni bajos, una pendiente que seguía derecha hacia ningún destino. ¿Qué tenía que hacer?
Finalmente, se detuvo frente a la puerta llena de grietas y marcas viejas que contaban su historia de antigüedad. Se quedó quita en ese lugar, sintiendo que, si seguía adelante, nunca más volvería a ser la misma. Las dudas se arremolinaron alrededor de su alma, atándola con pesadas cadenas y manteniéndola estática. Pero, sin saberlo, una voluntad de hierro creció en su corazón y decidió romperlas, guardando la esperanza de que eso era lo mejor para ella. Colocó su mano sobre la manija y la giró.
El reflejo del espejo destelló contra su piel y una sonrisa se formó en su rostro.
—Bienvenida.




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