Imagen extraída de Pinterest.
Título: "Mi sentir".
Tipo de escrito: Poema libre.
Fecha: 18 de septiembre del 2025.
Ya no quiero sentir.
Sentir tristeza, dolor.
Sentir alegría, maravilla.
Sentir gris, sentir contradicciones.
Estoy cansada de las decepciones.
Estoy cansada de las ilusiones.
Estoy cansada de la esperanza vana.
Estoy cansada, ya no quiero sentir.
Quiero inyectarme una anestesia
en el corazón.
Quiero cerrar los ojos y hundirme
en el mar oscuro lleno de secretos.
Quiero olvidarme de todo.
Quiero irme a un lugar lejano.
Quiero estar tranquila un día
Un día nomás, un día.
Las tormentas me han destrozado.
El viento ya se las ha llevado
mis fragmentos rotos en pedazos.
¿Dónde estoy? ¿Dónde estaré?
¿Qué haré? ¿Qué soy?
Sin embargo, sé que sólo soy yo.
Soy yo contra el mundo.
Aunque no tenga más energías,
aunque mi batería ya se haya apagado,
el tiempo corre, no se detiene por nadie.
Miro hacia atrás y observo.
Observo mis pisadas en la nieve.
Observo mi camino recorrido.
Observo la Flor que pudo y no se rinde.
¿Dónde estoy? ¿Dónde estaré?
¿Qué haré? ¿Qué soy?
No tengo más cariño.
Ni siquiera por mí misma.
Sí, lo sé.
Sé que volveré a cabalgar.
Sé que volveré a ir hacia la cima.
Es inevitable, me conozco.
La Flor que nunca se rinde, esa soy yo.
Pero por un día, un día nomás.
Déjame no sentir más.
Estoy cansada de intentar.
Estoy cansada seguir.
Estoy cansada de insistir.
Y perderlo todo.
Quiero seguir caminando
con la mirada al frente.
No quiero esconder mis ojos
entre mis zapatos, como siempre.
¿Quién es la niña?
La niña que no puede mirar.
La niña que no puede caminar.
La niña que se tropieza y no da más.
Soy tan distinta y tan parecida a ella a la vez.
Siempre perdiendo algo y siempre abrazando mi soledad.
Siempre intentando seguir adelante, siempre fallando.
Siempre apretujando el corazón, siempre aguantando.
¿Cuándo podré llorar?
¿Las lágrimas cuándo llegarán?
Me da miedo el mar, a la vez que me da miedo el mundo.
Me dan miedo las heridas, las cicatrices que no sanan.
¿No tengo miedo de mí misma?
Así que, una vez más, trago saliva.
Trago el nudo en la garganta.
Que llevo atorado desde hace 24 años.
Toda la angustia guardada en mi pecho se desvanece.
Las letras me llevan y me traen.
Como un bote varado en el mar.
Miro hacia el cielo, inabarcable.
Miro hacia el mar, insostenible.
El pasado y el futuro se juntan como un solo ser.
Atrapo la luz del amanecer entre mis dedos.
Por esto es que caminamos, siempre.
Por esto es que no nos rendimos, siempre.
Por esto es porque luchamos, siempre.
La luz se pega en la palma de mi mano,
me toca, me roza, me acaricia, me cura, me sana.
Las letras se despliegan en una danza.
Ellas me gritan, me hacen llegar sus palabras.
“Sigue, sigue, sigue.
No dejes de intentarlo.
Algún día podrás observar
el fruto de tus esfuerzos.
Algún día podrás observar
la Flor en que te has convertido.
Algún día podrás observar
a tu yo pasado, presente y futuro
dándose un abrazo y esperar ansiosas
la nueva luz del amanecer.”
“Es un nuevo día, gracias por seguir viva.
Es un nuevo día, gracias por decidir estar acá.
Es un nuevo día, gracias por ser quien sos.
Es un nuevo día, gracias
por mirar y atrapar
las continuas luces del universo
y seguir adelante
iluminando tu alma y tu ser”.
Esta soy yo.
Un alma perdida, un alma en ventura.
Un alma que solo busca
sentir un poco más con cada día que pasa.




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