Título: "La esperanza de la noche".
Tipo de escrito: Microrrelato.
Fecha: Enero del 2019.
Cuando creí que ya no había forma de ver el mundo de otra manera, la vida me sorprendió durante una noche de acampada. La esperanza despedazó cada enredadera de dudas e inseguridades que ataba mi ser y me abrió los ojos ante una vista que simplemente mis memorias no podrían olvidar. Perdí la respiración cuando mis ojos vislumbraron lo que se hallaba ante mí.
El oscuro manto inabarcable del cielo tenía un camino que refulgía de estrellas de una forma envolvente, etérea, irreal. Era tan increíble que dudé de si realmente lo estaba viviendo; dudé de la belleza resplandeciente que teníamos en frente de nuestras narices. Me pregunté si mi mano lo podría alcanzar, me pregunté si mi alma podría navegar en ese mar de ensueño. ¿Era posible que eso existiera en el mismo universo que yo?
Giré mi cabeza y observé que no era la única que estaba anonadada con lo que sucedía. La emoción se respiraba en el aire.
No sabíamos por qué, pero lo sentíamos. Sentíamos ese mágico momento.
El tiempo y el espacio dejaron de avanzar, convirtiendo la existencia en una ilusión, en un sueño, en un viaje de ida sin vuelta atrás. El cristal del silencio se volvía palpable, inextinguible, creando un camino para los latidos de nuestro corazón, aquellos latidos que hacían un llamado que no sabíamos si era escuchado.
Entre los astros, se denotaban las líneas de las constelaciones y, sin darme cuenta, comencé a ver los trazos de aquellas a las que les gustaba volar. Se alejaban sin importarles absolutamente nada, cruzaban el cielo arrastrando una estela imparable que nos hacía perder el sentido de la realidad.
Las lágrimas de nuestros deseos cayeron sobre la tierra mientras el brillo de las estrellas iluminaba nuestros sueños.
Cerramos los ojos a la vez que el fulgor de la luna caía como una cascada sobre nuestros débiles corazones, con la pequeña esperanza de la noche entre nuestros dedos.




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